La Sagra – 09/04/2022

Corredor Rumardo

La llegada de esta primavera nos regaló un espectáculo visual en forma de calima, seguida de unos interminables días de lluvia y culminando con una copiosa nevada en las montañas cercanas. Sabiendo de la poca actividad este invierno en montaña, no dudamos en aprovechar el momento y poner los ojos en la Sagra, subida en innumerables ocasiones, pero no por ello carente de belleza. Organizamos la salida para el sábado y esta vez muchos compañeros, por otras ocupaciones, se quedan con las ganas.

Imagen obtenida de http://cuadernodemontana.blogspot.com/2016/02/20-02-2016-subida-la-sagra-puebla-de.html

Salimos bien temprano y, después de un café, camino de los collados, esperando que los dos días de calor que nos han precedido no hayan derretido demasiado la nieve, el equipo somos, Rabote, Jauoad, Ana y yo (Iván).
Llegamos sobre las 9.00h. y la primera impresión no podía ser mejor, buen tiempo, poca gente y la montaña blanca. Nos desperezamos un poco y enseguida nos ponemos a preparar el equipo e instruir a Jaouad y Ana en el manejo de piolet y crampones, ya que es la primera vez que los utilizan.

Jaouad, Iván, Ana y Rabote

Comenzamos a andar y a aproximarnos al inicio del corredor, el elegido esta vez es el Rumardo, de los más alpinos y menos transitados. La aproximación se hace pesada, al principio nos cuesta coger el ritmo, pero pronto vamos marchando y envolviéndonos en la nieve. Dudamos con el inicio del corredor, hasta que las impresionantes paredes verticales y la característica piedra en mitad del corredor nos indican el camino.


Subimos los metros que quedan hasta el paso de escalada para superar el pedrolo, subo el primero y detrás de mí, Jaouad y Ana, sin dudas y demostrando el futuro que tienen en la montaña, cierra Rabote sin más complicaciones que las bromas que siempre llevamos en danza.

Jaouad en acción, superando el paso de escalada

Comenzamos el corredor y empezamos a disfrutar, es empinado, pero eso es lo que nos gusta. La nieve es lo suficientemente profunda para poder jugar con los piolet y los metros van sucediendo hasta superar el primer tramo, donde el corredor se abre.


Esta segunda parte es de otra belleza, la nieve está virgen y no vemos, ni intuimos a nadie, esa soledad en la montaña es embaucadora y nos alegramos de haber escogido esta ruta. Vamos subiendo y vemos los murallones de piedra y ese paso entre medias hacia el que nos dirigimos, sin duda lo estamos disfrutando.

Llegamos al paso y aquí la nieve ha hecho embudo, llegando en su parte izquierda a tener una pendiente que rondará los 60 grados, no dudamos y tiramos por ahí, son 10/15 metros donde nos reímos y jugamos aprovechando lo que tenemos, las caras de mis compañeros me lo dicen todo.

A la salida de «El paso de el viento»

Seguimos el último tramo, el más monótono y pesado, subiendo paso a paso y cada uno a su ritmo, el juego de abajo y la baja forma física, personalmente, a mí me castigan. Entre parada y parada veo aproximarse la cima, y tras lo que parece una eternidad, poco a poco veo a mis compañeros llegar a ella.


Tras llegar todos, lo típico, los abrazos, las fotos, las bromas, picar algo, y, sobre todo, disfrutar del paisaje y del momento.

La bajada la realizamos por la pedrera y como de costumbre, a nuestro estilo, “tonto el último”, deslizándonos por la nieve en plan tobogán, corriendo y deslizándonos prácticamente esquiando, dejando con el cuello quebrao a todo el que adelantábamos. En poco más de 45minutos estábamos abajo.
Trascurrimos el último tramo de bajada por la senda y una vez llegados a la furgoneta, recogida de material sin perder mucho el tiempo, cambio de ropa y derechitos a la Puebla a por la tan merecida cerveza.

Hasta la próxima!

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