Ningún día es malo para practicar algo de espeleología, además a pesar de ser una cueva pequeña y cercana tiene su encanto. Por otro lado, algunos de los miembros del Club aún no conocían esta sima a la que hay que entrar al menos una vez en la vida.
Siempre que entramos sacamos mucha basura que se ha ido acumulando a lo largo de los años, hay de todo, y si removiéramos los derrubios de la entrada podríamos sacar un camión.
En esta cueva siempre hay una colonia bastante grande de murciélagos que da bastante gusto ver, además de diversas formaciones y las extrañas excavaciones que aparecieron hace unos años y que no tengo ni idea de quién y para qué las hizo.








