A estas alturas del año ya son varios los barrancos realizados por este club. Algunos de ellos técnicos que requieren de cierta experiencia y otros mas sencillos que permiten iniciar a algunos miembros del club en la fascinante práctica del barranquismo. Esta última inquietud se ha conseguido transmitir, animando a algunos miembros neófitos a mejorar sus conocimientos y técnica con el fin de alcanzar cierta independencia en este deporte que les permita disfrutar mas profundamente de su práctica e inigualables entornos.
Por ello algunos nos vimos «empujados» a realizar el curso Iniciación al Descenso de Cañones y Barrancos organizado por el Club Vertikal de Murcia e impartido por los grandes técnicos Alberto y Gabi. Estos experimentados barranquistas, apoyados en las practicas por los no menos grandes Antonio y Fran, nos transmitieron tanto sus conocimientos y pasión como el respeto por este deporte, a lo largo de dos fines de semana muy intensos pero inolvidables. Inolvidables en parte también, todo hay que decirlo, por la buena atmosfera creada por el grupo de los doce compañeros matriculados en este curso, un grupo heterogéneo en conocimientos y actitudes del que personalmente me llevo un buen recuerdo.
Sin entrar en muchos detalles del contenido del curso (el cual se puede consultar en páginas del Club Vertikal o la federación ), debemos decir que aprendimos bastante sobre todo a nivel práctico, y aunque algunos conocimientos ya los teníamos asimilados (es un curso de iniciación) es aquí donde se demostró la maestría de estos instructores: cuando ciertos hábitos adquiridos (no de por si negativos o peligrosos) se desvanecían en perfeccionamientos con técnicas basadas en la amplia experiencia de la práctica. Parafraseando al Maestro Mosca: la práctica lleva a la excelencia.
El primer día del curso, sábado, se centró en la parte teórica tan necesaria como interesante, pero como la cabra tira al monte, fue la parte práctica la que ansiábamos y la que nos puso en nuestro sitio y nos marco a fuego la teoría.


El domingo fue el primer día de prácticas en el Barranco del Ciervo (V3 A1 II), barranco bien conocido por este Club, pero que ahora afrontábamos con otra mentalidad. Este barranco seco no dejaba otra opción que practicar técnicas de barrancos, nada de divertidos saltos o toboganes. Así que las ajetreadas ocho horas dieron para mucho en la práctica continua de técnicas indispensables: montaje de cabeceras y pasamanos, ochos desembragables en varias modalidades, rapeles asegurados y auto-asegurados, ascensos y descensos de fortuna, montaje de cabeceras naturales y otros tantas.
Aunque del barranco del Ciervo salimos satisfechos, teníamos por delante otro fin de semana realmente interesante. Esos días los participantes del curso junto con los instructores nos trasladamos al albergue de Millares, en el interior de Alicante, propiciando la convivencia entre los participantes y, ahora sí, para realizar barrancos acuáticos!.


El sábado abrimos boca con el barranco del Gorgo de la Escalera en Anna (V3 A2 II), un barranco sencillo con caudal bajo, donde pusimos en duda nuestros conocimientos, quizá no tan asimilados en el Ciervo, y donde además practicamos nuevas técnicas adaptadas al medio y a problemas derivados del caudal: la historia cambia con agua!. Aunque el Gorgo es un barranco corto de iniciación le dedicamos varias horas a repasar las técnicas aprendidas y a practicar tipos de saltos, además de disfrutar de las bellas formaciones rocosas de su zona encañonada y por supuesto de su ultimo rapel volado de 25 metros descendiendo junto a la cascada.



El domingo, cansados del ajetreo del día anterior y de las horas de charla en el albergue, pero con ganas de remojarnos, nos dirigimos a un barranco un poco más serio: el barranco de Juanes o Turche (V4 A2 II) cerca de Buñol. Un barranco poco complicado con caudal bajo, pero más largo y divertido que los anteriores, con varios saltos y rapeles divertidos. En este barranco los instructores aprovecharon para mostrar las «trampas» que un cauce con caudal puede ocultar: sifones, remolinos, drosages, etc. , y aunque con este caudal era bastante seguro, es conveniente saber a que te puedes enfrentar y, por supuesto, hacer el curso de perfeccionamiento 😉. Aunque mas abierto que el barranco de Anna y menos espectacular en este aspecto, la sucesión de rapeles y saltos nos hicieron disfrutar como niños. Pero lo mejor estaba por llegar: la hermosa vertical de más de 40 metros dividida en dos rápeles de 10 y 30, unidos por un pasamanos que atraviesa una pequeña cueva en mitad de la pared, para finalmente descender volando sobre una enorme poza de aguas turquesas donde remojarte satisfecho por haber acabado sin incidentes; y recibir la enhorabuena de los decenas de bañistas que observan con sus móviles desde la orilla 😂.




Aun con la emoción de este último barranco, clausuramos el curso con una comida-merienda- despedida desde donde ya cada uno tomo su camino a casa, supongo que como yo, con la vista puesta en un próximo barranco y con la satisfacción de haber hecho un curso imprescindible y una experiencia memorable. Gracias a todos, incluidos los miembros veteranos de nuestro club que nos iniciaron en este deporte.

Enhorabuena chicos!!! Nos alegra mucho que os forméis y que sigáis ampliando vuestros conocimientos.
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