Otra aventura más, improvisada cómo nos gusta a nosotros. Neveras llenas y equipo listo partimos desde Mula con muchas ganas de saber qué nos depararía el gigante de hierro.
Dos furgonetas y dirección Graná, llegamos justos para entrar a un barranco cortito pero precioso, el Barranco Bermejo (Tajo Cortés). 5 rápeles que se nos quedaron cortos pero muy disfrutones.

Terminamos y nos dirigimos a hacer noche cerca de nuestro principal destino, el barranco del Trévelez. Una noche espectacular, pudimos disfrutar de una cena a la luz de las perseidas, compartiendo cervezas, experiencias e historias de montaña junto a David, un compañero de Cádiz que, junto a un grupo de montañeros, se disponía también a descender el barranco.

Partimos temprano para evitar el sol y afrontar la aproximación de 1h más o menos. Llegamos al primer rapel los primeros de la mañana aunque el resto de grupos tardaron poco en llegar. Empezamos con 4 rápeles que ya nos enseñó lo que nos depararía el resto del barranco. Tras un tramos de «jaleo piedras» llegamos a la parte más técnica e impresionante del Trévelez, el segundo tramo.

Una sucesión de rápeles muy disfrutones y algunos pequeños saltos que culminaron la aventura. Tras un necesario baño en el río hermano Poqueira para deshacernos de los kilos de hierro que llevábamos encima, partimos a comer a un bar cercano.

Una experiencia más, una ventura de las nuestras.