Todos los años solemos hacer una comida de convivencia del Club Montañero para estrechar los lazos y pasar un rato agradable con los compañeros rememorando viejas batallas e ideando otras nuevas. En esta ocasión se celebró en la huerta de Dani, y aunque no todos pudimos estar presentes, ya que eso es algo imposible, los que estuvieron pasaron un agradable día que se extendió hasta la madrugada.

